
Mientras que las duras jornadas de doma agracian al jinete y su cabalgadura de un vínculo capaz de llegar hasta terrenos de aliento y cuero. Su temperamento y personalidad trasmiten al publico la grandeza del festejo, la esencia de este arte, el sentir torero. Un caballo es un diamante en bruto, pulido cuidadosamente a base de horas de trabajo para ser presentado al aficionado de una forma peligrosamente bella.
La finalidad principal es parar, templar y fijar la embestida del toro.
Es el tercio más espectacular y el de mayor exhibición del torero.
No es tan espectacular como el Tercio de Banderillas pero es un capítulo muy importante y peligroso.
No es tan espectacular como el Tercio de Banderillas pero es un capítulo muy importante y peligroso.